Introducción
Los bebés suelen empezar a alterarse cuando se separan de su madre o su padre en la segunda mitad del primer año. La ansiedad por separación es una parte natural del apego y del desarrollo; aunque parezca preocupante, es una fase sana.
¿Qué es y por qué ocurre?
En esta fase, tu bebé apenas está empezando a comprender que sigues existiendo aunque no pueda verte. Darse cuenta de esto puede provocarle angustia en el momento de la separación. Con el tiempo, a medida que desarrolla una sensación de confianza, la ansiedad se calma.
Señales
- Llorar y aferrarse al separarse de su madre o su padre
- Timidez con personas desconocidas
- Más despertares nocturnos
- No querer perder de vista a su madre o su padre
¿Qué pueden hacer las familias?
- Genera confianza con separaciones cortas; deja que tu bebé compruebe una y otra vez "que te vas y vuelves"
- Haz que las despedidas sean cortas, tranquilas y siempre iguales; no te vayas a escondidas
- Mientras está despierto, un juguete o una rutina conocidos y adecuados para su edad pueden reconfortarlo; durante el primer año, no pongas juguetes en el lugar donde duerme
- Planifica de forma gradual la adaptación a un nuevo cuidador
¿Cuándo buscar apoyo?
- Si la ansiedad altera de forma clara y persistente la alimentación y el sueño de tu bebé
- Si dura mucho tiempo y dificulta mucho la vida diaria
En estas situaciones, puedes hablar con tu pediatra o con un especialista.
Resumen
La ansiedad por separación es frecuente en el desarrollo y cambia con el tiempo; que aparezca o no, por sí solo, no indica la calidad del apego. Las despedidas siempre iguales, la práctica con separaciones cortas y la paciencia hacen más llevadera esta fase.
Fuentes
Esta app no sustituye el consejo médico, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulta siempre a tu médico o pediatra para las decisiones sobre la salud de tu bebé.